domingo, diciembre 18, 2016

EUROBLANQUITA APLASTADA POR MUY TERRIBLE SOMBRA

Como una sombra obesa,
se me echó el tiempo encima,
apenas ayer
desembarqué, florecí, FUI
a la guerra de mí misma, FUEGO
era, caos de galaxia en formación,
apenas acabo
de llegar y ya contra el suelo
aplastada por las horas
que nadie detiene –nadie, nadie,
ni tu bendito dios inexistente ni
un discjockey con el puño pueril
en el aire; ambas estatuas porque la noche-,
y esta asfixia
que es mi pago y es mi hipérbole  de euroblanquita
soñadora de páginas, que no pan/paz,
mi dulce lamentar de euroblanquita
que no necesita extender la mano
para la bala o la limosna, solamente
para recibir al tiempo
de las moscas (ay, pero al menos
ellas se reproducen y planean,
a ellas no las aplasta como a mí la sombra).
Qué poco han durado mis días,
qué poco han durado tus días,
euroblanquita,
euroblandita,
euromotita de polvo, humo, nada.

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