viernes, abril 01, 2016

MI PEQUEÑA ILETRADA

I. M. Tubbs

Mi pequeña ágrafa
se las arregló para escribir la Q
con su cuerpecito
en las páginas de la casa:
la Q por las paredes,
la Q en el armario ropero,
la Q donde ni entraba la hache
o la noche.
Yo pasaba mi dedo por el lomo
-ya sierra huesuda en el horizonte,
erosión de monte escarpado-;
ya no quería mi compañía,
como comida prefería el aire
y el ronroneo pasó
a caligrama de enfermedad.
Mi pequeña iletrada,
si hablara tu idioma,
te diría que te quise más que al jamón,
más que al beso del verano,
más que a la hora sexta.
¿Entiendes algo de lo que digo?
¿Tu hocico blando bajo la tierra?
¿Tus patas blancas bajo la tierra?
¿Tu lengua mimosa acicalando la tierra?
Yo ahora espero, arriba,
y me parece oír tu cuerpo arribar
a saltitos pluviales;
testamento de cus en la casa
que no comprendiera.

*Foto: Stella Blasco. 

6 comentarios:

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Un gusto siempre pasar por tu casa, aunque esta nueva etapa tuya me cuesta más trabajo y relecturas.

yo, la reina roja dijo...

Muchas gracias, como siempre, Miguel Ángel.

andoba dijo...

La Q es un misterio para mí. Pero es un entrañable y emocionante poema, Carolina. Siento la pérdida.

Un abrazo.

yo, la reina roja dijo...

Andoba, muchas gracias.
Tenía en mente las greguerías de Gómez de la Serna (para el misterio). Otro abrazo.

andoba dijo...

Sí que pensé en la rosca con el rabito. Pero luego no estuve seguro.

Gracias por la definitiva aclaración.

yo, la reina roja dijo...

;)