lunes, julio 27, 2015

LA SUSTITUCIÓN

Su belleza era ceremoniosa en los recién cumplidos 50. No te preocupes, le dijeron, como presentadora de magazines estarás genial. Una mierda; un número le cerraba la puerta a las noticias, una sutileza si se compara con los años del Homo sapiens; una partícula de una
partícula si se tiene en cuenta la edad de la Tierra. En fin, la tutelada era hermosísima, ¿qué podía hacer ella? Dos cosas básicamente: odiarla y dificultarle la integración como a ella le habían hecho en el pasado, o ayudarla y sacar provecho de ello, satisfacción mental, que luego es física, de carne.
Hizo lo segundo. Al recibirla la tomó de la barbilla y le giró los dos perfiles. Perfección, simetría poco habitual, en aquella mujer de 20: Estoy aquí para ayudarte, no pienses que me molestas. Ay, qué amable eres, le respondía con apuro; lo que me digas, hago. Mira, yo soy como el edificio de enfrente: te miro para obtener gozo. Tú, como adorno, debes aprender de mí solidez y estructura. Lo que tú me digas, hago, repetía la chica. Perfecto, tú solo debes seguir mis consignas; hace 30 años yo fui como tú, pero no me ayudaron como yo voy a hacer contigo. "Lo que tú me digas, hago" era el estribillo de la chica servicial.
Ya no le quedaban ni 2 telediarios: era la última vez que decía lo de los bombardeos, la bajada del Íbex y los incendios levantinos. En casa, no pudieron creerlo cuando su presentadora de toda la vida, la seria y eficaz locutora, se moría de la risa al hablar de los sucesos más negros del verano. La indignación de los telespectadores desconocía la verdadera razón de su satisfacción (Lo que me digas, hago, dijo una última vez la nueva antes de arrodillarse): no era estoicismo, no era la cara histérica de la tristeza por ser expulsada cruelmente de su vocación; la sustituta, bajo de la mesa, y justo en el momento en que la jubilada anunciaba la muerte de los civiles, acababa su laborioso cunnilingus.






4 comentarios:

Kalonauta dijo...


Habría comentado antes, pero es que he estado inmóvil frente al ordenador desde el lunes, con la boca abierta y los ojos como platos, e incapaz de reaccionar... ;-)

Un abrazo

yo, la reina roja dijo...

Ja, ja. Me parto. La intención era incomodar mucho (como lo que provoca en mí la serie "Black Mirror"). ¡Un abrazo, Kalonauta!

Kalonauta dijo...


Te juro que a mí también se me pasó por la cabeza el episodio del Primer Ministro y el cerdo... La primera temporada la he visto y me gustó mucho, la segunda no la he visto aún... Tengo que ponerme al día.

Besetes

yo, la reina roja dijo...

Un "must". ¡Disfrútala!