martes, junio 30, 2015

LA CASA DEL BOSQUE

Ven, Hansel, dame la mano,
vayamos al bosque,
ese camino lleva a la casa sola
y no habrá padres.
Qué dices, Gretel,
tengo miedo,
esta mirada tuya,
hay miedo en tu vestido de arcoiris,
quedémonos
quedémonos     aquí,   Gretel.
Toma mi mano, Hansel.
¿No quieres probar
el dulce
de jengibre,
la fresa ácida,
el plenilunio?
Tenemos ansia.
Las piedras no tienen ansia.
Ni siquiera las hojas de los árboles que tiemblan
tiemblan de ansia como nosotros.
Ahora no mira nadie, Hansel.
Está oscureciendo, Gretel.
Podemos abrazarnos si tenemos frío.
(Tenemos ansia.
Las piedras no tienen ansia.)
Yo no quiero abrazarte,
Hansel, lo que quiero
es que metas tus manos
por mi vestido de arcoiris.
Tú también quieres
aunque peses como la inercia río abajo.
Gretel.


5 comentarios:

Kalonauta dijo...


Este poema me recuerda una representación de la ópera Hansel y Gretel, de Engelbert Humperdinck, que vi hace dos años en el Conservatorio de Música de Valencia, con la brasileña Carla Cottini en el papel de Gretel. ¡Lo hacía tan bien, resultaba tan inocente y a la vez tan sexy...! No me hubiera importado lamerla de arriba abajo, cual bastón de caramelo gigante:

https://www.youtube.com/watch?v=XzuWYN6wyig

¡Dulces saludos!

P.D.: Carla, si estás leyendo esto llámame. ;-)

yo, la reina roja dijo...

¡Vaya, menuda declaración, Carla!

andoba dijo...

Muy interesante y bonito este poema con una Gretel incestuosa y con las hormonas disparadas. Precioso ese plenilunio tras-unido a la fresa ácida y el dulce de jengibre.

Felicidades, Carolina. ¿Dirección para un nuevo proyecto?

Y besos.

yo, la reina roja dijo...

Me alegra mucho, Andoba. Probando con el erotismo, que me cuesta tanto. Besos también.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Desasosgante.