sábado, mayo 09, 2015

EX CHICA CHEIW

No ser más la chica Cheiw,
fresa ácida 
y braguitas de cumulonimbos.
No en el desespero de un banco,
raya azul de ojos
para la tribu de las dolientes.
No en la orilla, 
vida como cantiga de amigo
y mar que brea.
No tres puertas, a ver cuál eliges,
podría haber un león.
Ya los diarios y cartas en blanco;
no más Nin, no Miller.
Ya el seguro y el matador bancario:
Paga por si mueres.
Ya, sin embargo, tú,
mujer herculina por trabajo.
Materia propagable pero nada.


2 comentarios:

Kalonauta dijo...


¡Que recuerdos! Los Cheiw rojos, los rosas, los verdes y los blancos, todos a duro... Y cuando se les acababa el sabor, si te pillaba en casa, los mojabas en un poco de azúcar y te los metías otra vez en la boca. Si estabas en la calle, otro truco para tratar de prolongar la experiencia gustativa era hacer un par de pompas, o empujar el chicle hacia fuera con la lengua, para que se aireara como un vino recién abierto, y así cogía un poquito más de sabor (o al menos eso me gustaba pensar a mí). De todos modos, yo siempre he sido más de Bang Bang... ¿seguirán existiendo?

Salvo muy contadas excepciones en las que alguien me ofrece un Clix, hace ya años (incluso lustros) que no masco chicle. Ahora concentro mi atención en mascar la Vida e intentar sacarle todo el sabor posible, y me da la impresión de que me va a durar mucho, mucho más que un Cheiw... A la Vida, si la mascas con la intensidad suficiente, siempre le queda más jugo.

Un abrazo, y no dejes de mascar :-)

yo, la reina roja dijo...

¡Abrazo!