miércoles, enero 27, 2016

DENTRO DEL ORO


Eran los años universitarios,
en los que no fui feliz.
Nunca nadie me miró demasiado.
Pero ¿qué animal
habría querido mi compañía?
Por el campus, tiraba tristeza
como panfletos publicitarios
y me engaño si digo
que echo de menos el tiempo
de dejarle hacer a la noche
en mi vestido.
¡Si caminaba con ojos de rezo a las aceras!
Todo, en la vida,
es un juego de depuración estética:
los que recuerdan el oro
de ayer, mienten. Como si fueran poetas que buscan
la esencia.
Mejor hubiera sido correr
sola, mujer incipiente
(corre, corre)
que morder escritura sin mancha.



4 comentarios:

Kalonauta dijo...


¡Coñe, qué susto! He mirado la foto de refilón y me ha parecido ver la iluminación de la calle Sueca... ¡Hasta en tu blog me persiguen las Fallas! ;-P

El poema, por lo demás, muy bonito.

¡Un abrazo!

yo, la reina roja dijo...

Ja, ja. Noooo. Es una cortina hecha polvo. Un abrazo, Kalonauta. Gracias.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Me gusta especialmente que rompas el tópico de los felices años de Universidad. Que no te mirasen no creo que fuera autobiográfico, no puede haber tan mal gusto.
Salud.

yo, la reina roja dijo...

Creo que justo hasta el momento de la redacción de este texto, era de los que idealizan al borde del absurdo esos años. Como todo el pasado, ya no me lo creo; abajo el "illud tempus".