jueves, diciembre 18, 2014

EL REEMPLAZO

Aquel hombre
con el rostro mordido por el invierno
tiembla un vaso de alcohol mítico.
Cada mañana,
te lo cruzas en la terraza al ir a trabajar,
luego conduces tu coche,
pones un cedé, tal vez Nirvana;
robas la metáfora de los ríos
para tus estudiantes que chicle y mar,
y, a la vuelta, corres escaleras arriba
porque todavía tienes piernas.
Aquel hombre
es el viejo de las canciones,
tu yo futuro
que viene a brindar a buena hora.
Solo hay que esperar,
a modo de intercambio comercial, el reemplazo.
Siempre habrá un almacén
con sillas rotas.

5 comentarios:

Kalonauta dijo...


¡Muy bonito!

Besos

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Hermoso y melancólico.

yo, la reina roja dijo...

Muchas gracias, queridos visitadores.

dEsoRdeN dijo...

se podrán cambiar nuestros yos futuros si adjuntamos el ticket...?

yo, la reina roja dijo...

Buena idea, Desorden. Beso.