lunes, octubre 06, 2014

BAJO LA LENGUA

Hasta que el último trocito hubo encajado, no cuadró el círculo.  ¿Patrón aparente? No lo había: primero fue una joven veinteañera con el labio perforado y mechas rosas; luego un orondo pelogrís de 40; al mes siguiente una pareja impecablemente vestida, con bigote de lord, quevedos y vuelta de pernera... ¡Qué espanto! Todas las calles del centro y periferia rielando por no saber quién andaba cargándose gente al azar así se sucedían los meses; cuerpos dispersos ya sin vida con una cadena de cardenales en el cuello, señal de que habían sido estrangulados con rigor. Solo se daba una sutil conexión entre las muertes: bajo la lengua de las víctimas había colocado un fragmento irregular de plástico negro.
La agente Evita Ganivet reunió los trozos con cuidado y los introdujo en las bolsas transparentes para muestras. Los clasificó, incluso los olvidó temporalmente mientras se mordía las uñas y estas volvían a crecer como 10 pequeñas lunas, demasiado preocupada por hallar otro tipo de evidencia en los rostros de los muertos o en sus ropas. Una noche, en casa, para intentar desconectar del caso que la tenía esclavizada, se sirvió un vino. Cuando llegó a la tercera copa, puso música de fondo por animarse en la noche goliárdica: "Lodger", de David Bowie, pensó, era lo apropiado. Y mientras danzaba sola por el comedor, abombándose el flequillo y canturreando "I Am What I Play", recompuso mentalmente el rompecabezas:

-¡Claro, coño! -concluyó dibujando un círculo con los dedos (también dibujó su boca una sonrisa pero ella no lo percibió)-. Los trocitos, juntos, conforman un disco de vinilo.

Y así fue cómo la criminalista dio con el asesino en serie: recompuso la pieza, ató los cabos que unían a las víctimas y solo esperó a que aquel acudiera a una de las salas de la ciudad en las que tenían lugar populares fiestas tras los conciertos. Sucede que el asesino -un viejo músico retirado y greñudo- mataba pinchadiscos según confesaría "por vengar el rock".
El disco que el roquero repartió entre las bocas de las pobres víctimas era justamente el single "DJ", de David Bowie, RCA. Una bonita edición de 7 pulgadas.


10 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

algunos DJs se lo merecían, seguro... (me ha encantado el nombre de la agente! XD)

yo, la reina roja dijo...

Desde luego, un buen DJ se agradece en algunos eventos pero creo que hay una injusta emergencia de supuestos pinchadiscos, ya colocados en festivales de mayor o menor formato, cuando grupos que crean sus propias canciones y las ejecutan no tienen ninguna oportunidad. Además, creo que, proporcionalmente, un pinchadiscos gana mucho más que una banda porque solo necesita su cajita de vinilos o CD y los grupos gastan mucho más dinero encendiendo la luz de sus amplias. En general, el ejercicio de imaginación de un DJ es bastante limitadito.

yo, la reina roja dijo...

*La luz de sus amplis.

Kalonauta dijo...


All you sucker DJs
Who think you're fly
There's got to be a reason
And we know the reason why
You try to put on those airs
And act real cool
But you've got to realize
That you're acting like fools...

W-O-R-D up! :-)

yo, la reina roja dijo...

Kalonauta, ¡me pones las citas adecuadas! :)

Kalonauta dijo...


De nada, a mandar... :-)

andoba dijo...

Ya veo que tu yo "escritor" ajusta cuentas con tu yo "tuyo", jeje.

Está muy bien montado el microcuento, pero quiero creer que la policía científica no necesitaría una tercera copa de vino acompañada de inspiración musical para solucionar el caso. Con la primera muestra del plástico detectarían que era un vinilo. Bueno, ya digo: quiero creerlo.

No conozco el mundo de los DJs, pero esta entrada me ilustra.

Besos, Carolina.

yo, la reina roja dijo...

Sí, Andoba, seguro que tienes toda la razón y hace un poco de agua por ahí el relato. Lo que pasa es que me interesaba mucho que la prota diera con la solución justamente escuchando música y bebiendo un poco. La canción que ella escucha y la que decide el asesino ha cambiado en el relato un montón de veces hasta que decidí que fuera la misma. ¡Ya ves, esta tontería de texto y cuántas vueltas le he dado!

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Me gusta el texto, pero como me han dicho a mi precisamente de otro texto "negro", creo que te pide más extensión. Ahí lo dejo, que dirás tú que quien soy yo pa' tocar los ovarios.

yo, la reina roja dijo...

Miguel Ángel, no me toca nada los ovarios. Este espacio es para criticar siempre que sea constructivamente. ¡Gracias!