viernes, septiembre 26, 2014

DESPACHO CON VISTAS

 "El otoño se acerca", Ángel González

El azar me ha llevado
a un despacho con vistas
al cementerio;
entre el centro escolar y el campus,
los muchachos se derraman como mar.
A veces llegan las gaviotas
y me recuerdan que a unos pasos
reposa la arena donde los jóvenes
arden su belleza que no sabe.
¡Qué cerca, el puerto,
donde entra y sale vida!
¡Qué lejos, los viejos
de nieve en la sien!
Aquí no hay señal de muerte alguna:
bicicletas, tocados de flores, cigarrillos
a la salida; mensajes de amor en el móvil;
notas secretas contra el tedio
del sujeto y el predicado...
Pero el sigiloso cementerio
espera. No hay flores
que jamás caigan al barro.


7 comentarios:

Kalonauta dijo...


Yo también he tenido varias ocasiones de contemplar esas vistas desde el Edificio Feder, y tu poema refleja estupendamente en palabras la extraña y difusa sensación que tuve mientras miraba desde lo alto a través del cristal...

Son caprichosas e intrigantes las muchas barreras invisibles que nos rodean por doquier, y no sólo desde el punto de vista urbanístico: Dada la localización del cementerio y lo discreto de sus muros, estoy convencido de que la gran mayoría de esos jóvenes ignoran que lo tienen a sólo unos pocos metros. Tan cerca, y a la vez tan lejos. Tan lejos, y a la vez tan cerca...

Y tan parecidos los temas que tú y yo tratamos, aun siendo tan diferentes nuestras maneras de tratarlos... Muchas gracias por este poema.

Aunque tú ya lo sabes, te lo repito una vez más: Te deseo mucha Belleza hoy, mañana y para el resto de tu Tiempo... Un beso.

yo, la reina roja dijo...

Kalonauta: "¡Oh!"

Kalonauta dijo...


¡Ostras, vaya desliz he cometido! Resulta que mirando más despacio la foto me he dado cuenta de que es el Cementerio del Cabanyal, pero yo estaba hablando del de Burjassot, que casualmente también está situado entre el campus y un centro escolar. ¡Menuda coincidencia!

Que conste que esta puntualización no invalida en absoluto mi comentario anterior, pero aun así quería aclarar el embrollo. Nunca dejes que una imprecisión empañe aquello que has escrito, por muy bonito que te haya quedado.

¡Un abrazo, Reina!

andoba dijo...

Contra el final del poema me he acordado del esplendor en la hierba de Wordsworth.

Qué inocentes criaturas, los jóvenes. Qué envidia de criaturas, los jóvenes.

:-)

yo, la reina roja dijo...

Sí, es cierto; cierta envidia. Pero ser adolescente ("el que adolece") no es tan bonito. Es una pura tragedia temporal.

Anónimo dijo...

En tercero en la tercera fila, lo cierto es que yo he elegido el camino pero tu plantaste la semilla. Ya no me piden que escriba nada, ahora sólo nos piden que comentemos cosas que ya estaban comentadas, nos gritan someteos o os someteremos.
Y aunque yo he estado al otro lado de la ventana, junto al cementerio mis ojos han visto a mi especie de adolescentes como los han visto los tuyos, y ya no sé que es mío y que es suyo.
Desde tercero tengo una funda reservada para poemas que secretamente se sigue llamando para Carolina, y ahí quedan para que corrijas la ortografía.
Has sido la mayor influencia en mi vida.
Siempre con cariño.
La alumna de la tercera fila.

yo, la reina roja dijo...

Qué hermoso lo que dices, "Anónimo". Qué alegría que hayas llegado al Reino de las Palabras. Muchas gracias, inmensamente, por todo.