miércoles, agosto 27, 2014

DISPARO



"Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos", 
JAIME GIL DE BIEDMA


A veces me pongo tan fea
que no me quieren ni las ratas.
El tamaño de mi nariz excede
el gran angular
y huye Quevedo de su sombra
calle abajo
porque no tiene palabras.
Supera mi edad
la dulce edad de los descubrimientos
y sospecho de mis vestidos:
flores, topos, rodilla arriba...
¿Debería taparme arreglo al BOE?
¿Qué dice el Ministerio de Asuntos Exteriores
de que hoy salga de casa?
Ah, qué deporte de riesgo
es no quererse a veces.
Darse llanto ante el espejo.
Delatarse en un juzgado.
Condenarse a comer éter.
Arrinconarse junto al sofá,
como una planta de plástico.
Disparar la cámara
-a modo de castigo
(No lo harás más, Estúpida, 
Escupitajo de Hera,
Señora, Baba, Indigna)-
quizá solo pistola de agua.



9 comentarios:

pris dijo...

más que guapa!

yo, la reina roja dijo...

Todos somos los más guapos y los más feos. Gracias por venir, Pris.

Anónimo dijo...

Toda la gente es guapa si no cae en estereotipos. Si caen, hasta los más guapos parecen feos.

yo, la reina roja dijo...

Me gusta, Anónimo.

dEsoRdeN dijo...

La guapura está sobrevalorada; lo que mola es el majetismo

(y como dice la sabiduría popular, 'la belleza es tu cabeza' y 'lo importante no es ser guapo, sinó desprender follabilidad')

yo, la reina roja dijo...

Me gusta lo del "majetismo". Li preguntaré a ma mare a veure si sap alguna frase popular d'eixes de "follabilitat". ;)

Kalonauta dijo...


De acuerdo con dEsoRdeN: la guapura está injustamente MUY sobrevalorada, y cada vez más; y desgraciadamente a los que sólo somos majetes no se nos dan oportunidades de demostrar nuestra follabilidad (aún diría más: GRAN follabilidad).

Esto me recuerda un fragmento de "Vivir es fácil con los ojos cerrados", que vi el otro día en la Filmo de Verano. En él, el majérrimo personaje interpretado por Javier Cámara decía algo así como: "Aquí me ves a mí, que tengo un corazón que no me cabe en el pecho y aún así estoy más solo que la una".

En segundo lugar, y yendo al grano: a la hora de comentar me sigue desconcertando esa compleja dualidad entre persona y personaje que tenéis los poetas, y no sé hasta que punto estas líneas hablan de Carolina Otero o de otra persona... Sólo quiero decir que cuando una mujer ya de por sí guapa y sexy muestra una cierta inseguridad, se despierta mi instinto maternal (¿?) y esa misma vulnerabilidad la hace aún más atractiva a mis ojos, si cabe.

¡Reina, no somos dignos de entrar en tu blog, pero una palabra tuya bastará para sanarnos! ;-P :-)

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Pues esas fotos de fea narigona no las cuelgas en Facebook jaja.
El secreto está en no tomarse en serio. Palabra de loco.

yo, la reina roja dijo...

No sé muy bien cómo explicarlo pero digamos que advierto dos miradas básicas: idealizadora, que embellece el tema, y feísta, que lo hace grotesco. La risa y el monstruo me parecen muy interesantes en la escritura, y qué mejor que explotar mi fealdad (que todos la tenemos) para hacerlo. Creo que va por ahí...
Gracias por pasaros, de nuevo.