jueves, diciembre 19, 2013

BANDADA DE CUERVOS

Mi cuerpo, una bandada de cuervos.
Pero si lo has poseído
sabrás de su inocencia.
Calles.
Cruces.
Azar.
Todo tienen nombre en mi cuerpo.
"Taxista, recto, pare en el semáforo en rojo".
Mi cuerpo va en un taxi,
es de noche
-esto puede significar que también soy un taxímetro;
somos los lugares que transitamos,
así que tengo volante, caja de cambios, reproductor musical-.
Decía, que mi cuerpo va en un taxi
que lleva a una escena
de crímenes rojos y azules.
Rehenes.
Pistolas.
Dinero sucio.
Esta es la última vez.
Esta es la primera vez.
La escritura automática escribe mi cuerpo.
Si lo has poseído
sabrás de sus taludes.
Mi cuerpo va en un taxi
en la noche, suena Nirvana
(intento hablar con el conductor
sin mostrar que he bebido
más de lo necesario
-como el daño a los demás infligido-).
Y esto es lo que podría decir de mí.
Y lo que digo es mi cuerpo.
Una balsa.
Una cabaña.
Un anillo.
Una bandada de cuervos, mi cuerpo.
Y a él le espantan los cuervos, pero ni fuma
ni les parte el cuello con las manos, firme.
Prefiere esperar, a secas.
Como el Sol.
Como la Luna
(dejad de idolatrar a la luna, idiotas).
Como una carretera.
Que da a una gasolinera vacía.
En la que trabaja una cajera.
Que tiene miedo.
Que se llama Laura.
Siempre hay una Laura.
Que se muerde las uñas.
Y no abre a nadie
(pero eso es otra historia; otra carne).
En resumen, mi cuerpo 
es una bandada de cuervos.



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Los que te conocemos y no te conocemos sabemos -o estamos seguros- de que incluso siendo sólo cuerpo tu cuerpo, no es una bandada de cuervos. Aunque te hayas tomado dos copas de más.

Y sorry: seguiré siendo adorador lunar.

andoba

yo, la reina roja dijo...

Yo soy la número 1 en ser idiota con la luna. ;)

Kalonauta dijo...


¿Es esto real? ¿Es real este poema? ¿Eres tú real?

No lo sé, pero en cualquier caso me gusta...

Un beso

yo, la reina roja dijo...

Kalonauta, no sé qué quieres decir con si es real. Sí te puedo asegurar que es la primera vez que escribo de esta manera y purgo así; prácticamente en tiempo "real" y tras, efectivamente, haber vivido algo de noche y coger un taxi. Prácticamente es "chorro de conciencia", aunque no a la manera surrealista francesa, que sí era puro dejar fluir. No sé si me explico. Supongo que es lo malo de intentar explicar un poema; lo explica mejor el propio texto. :)

Kalonauta dijo...


Perdona, tal vez he sido demasiado críptico en mi anterior comentario, no me refería a eso. Es que, después de tantos días abriendo tu página y leyendo la misma frase ("Nunca más volveré a escribir"), y tras un poema finalista de un Premio (podría ser una contribución aislada al blog, la excepción que confirma la regla... ¿quién sabe?) y otro poema que ya habíamos leído antes por aquí (aunque muy bueno, eso sí), me asustaba pensar que sólo actualizases de uvas a peras, o a base de refritos. Por eso me alegro tanto de ver este nuevo poema que casi no puedo creer que sea verdad.

(Con esto no pretendo meterte presión, ¿eh? Considéralo mi propio "chorro de conciencia"... Tú haz lo que te salga de las narices, que para eso eres la Reina Roja.)

Continuidad del blog aparte, me ha gustado mucho el poema (Aunque yo nunca cojo taxis, me lo prohíbe mi religión... Uso siempre las líneas nocturnas o el CorreNit de la EMT). Y, efectivamente, ya hace tiempo quedó demostrado que eres una lunática, aunque te eches piedras sobre tu propio tejado.

En cuanto a la bandada de cuervos, me gusta la imagen. Yo te veo un poco como al Drácula de Coppola (me encanta esa película): igual te conviertes en cuervos, que en una masa informe de ratas, una mujer-loba, un jirón de niebla o una vampiresa... Que eres una fuerza de la Naturaleza, vamos (¡Oops! ¡Otra vez se me escapa el chorro!).

¡Un fuerte abrazo! :-)

(PostData: Hace un par de días te vi en la Sala Russafa. ¡Has quedado muy bien, PJ!) ;-P

Miguelángel Pegarz dijo...

Esto está hecho para "Spoken Word", aunque tú no lo sepas. tiene fuerza, un punto de locura, mucho caos, un punto de autoreproche...
Notas al margen:
Los cuervos son un símbolo en mi adorada Lisboa.
Los lunáticos solitarios como yo no idolatramos a la luna, pero no nos queda otra que aullarla, es compañera.

dEsoRdeN dijo...

cría cuerpos...