martes, noviembre 05, 2013

EL HOMBRE DE MI VIDA

 "¿Cómo era, Dios mío, cómo era?", JRJ

Encontré al hombre de mi vida
en la plaza del Collado, un domingo
de sol y turistas, de mercado
y amantes apoyados en farolas.
Bailaba swing, me paré a mirarlo,
ver los cambios de pareja de baile,
el candor del movimiento.
Su semblante era alegre,
ni feo ni guapo; parecía
disfrutar de la vida, amaba
que el sol y los turistas, los enamorados
-incluso los solitarios que, como yo,
vagaban- se pararan a mirarlo.
No era un bailarín experto, no era malo.
Parecía un corazón noble:
en volandas levantó a una niña
con ternura de padre.
Así que en la plaza del Collado, un domingo
en que la vida se salía de los bolsillos
del centro ciudad, me senté a mirar
al hombre de mi vida. Nada le dije.
Es mejor no decir nada. No se astilla.
No caen Bizancios ni cuchillos.
No hay despedidas ni escombros.


11 comentarios:

Kalonauta dijo...


¡Ondia, qué miedo! ¡Te ha salido un ectoplasma en la foto! ¡Corre, llama a Iker Jiménez ahora mismo!

P dijo...

Y yo creyendo que el hombre de tu vida era yo….

yo, la reina roja dijo...

A ver si eras tú, P, quien bailabas con una máscara...

dEsoRdeN dijo...

A mi me gusta bailar, pero creo que no he estado nunca en esa plaza... :S

Miguelángel Pegarz dijo...

¡Ay el miedo!. El otro día le pasé tu último poemario a otro poeta.

yo, la reina roja dijo...

Entonces, ¿tampoco eres tú, desorden? Es que la poesía ya no sirve para ligar, que no me entero... ;)
Gracias, Miguel Ángel. ¡Nombre, nombre!

dEsoRdeN dijo...

Tampoco, hija, tampoco... :(

yo, la reina roja dijo...

Cachis! ;)

andoba dijo...

Hola, Carolina. Aquí, profetizando sin ton y sin son.

Beso.


El hombre de tu vida
tendrá flecos de sol en las pestañas
y un aroma de verso incontestable
que tú nunca escribiste
pero estuviste a punto.

El hombre de tu vida
lamerá con pasión tus desencantos,
la dulzura feroz de sus caricias
borrará de tu piel las cicatrices
que el Mordor de tu ayer te fue dejando
entre sombras trazadas por jinetes
que oscuros cabalgaron tu sexo corazón
en túrbidas e inciertas aventuras.

El hombre de tu vida
será rubio de labios y miradas,
abrazará tus sueños con las flechas
de su arco vital. Y en la penumbra
querrás que las estrellas nunca cesen
de acunaros al cabo
de la hirviente saliva del encuentro.

El hombre de tu vida cantará
con voz de soledades en la lluvia
para que le consueles
con tu música suave y literaria,
con tus entrecortados versos
escritos en la orilla de tu sangre
que quiere ser un río con su sangre.

El hombre de tu vida será un elfo
criado entre los hombres
para cruzar destinos.
Así la pulcritud
se mezclará con la indecencia
feliz de la sinceridad.
Y nada te dirá cuando sus ojos
se crucen con los tuyos
al cabo de la puerta
que juntos abriréis.

yo, la reina roja dijo...

Jo, ¡pues qué ganas de que llegue ese elfo! :)

andoba dijo...

Vamos, vamos, Carolina. Disfruta del momento. Igual te levantas un día, abres los ojos y te das cuenta de que tienes el elfo en casa.

:-)