viernes, octubre 11, 2013

COLORÍN COLORADO

Érase una vez -otra más, así es la vida- una mujer que salió a casa de su abuelita. Su mamá, aunque la hija sobrefrisaba ya los 30 años, la había besado en la frente antes de cruzar el umbral y le había dicho:

-Cuidado.

Ella, que se acordó de que ya hacía tiempo no tenía abuelita, se entristeció. Ahora mismo le harían falta unas palabras mágicas de una madre con experiencia, palabras blandas como almohadas. Pero, no, no tenía abuelita y se le nublaron los ojos.
No obstante, prosiguió caminando por el bosque que, por supuesto, era denso y fantasmal. Y, entonces, apareció el lobo -sí, otro lobo, nunca se acaban los perracos en estas historias- y ella se dejó hacer y luego hizo. El lobo se enamoró porque ella follaba muy bien y así es como se enamora a los lobos; y ella, al hacerlo, al follárselo, le miraba a los ojos y casi le hacía llorar de la emoción. El lobo se convirtió en corderito y, justo en ese momento -en la dócil mutación- la mujer recordó las palabras de su madre y se las dijo al lobo, que a la sazón estaba arrodillado a sus pies, comiéndose el dulce sexo de ella:

-Cuidado.

 Entonces, tras el aviso, ella empuñó el hacha del leñador -que la había apoyado en un pino y estaba seguramente bebiendo en un after- y le cortó la cabeza. Y, no contenta con ello, amputó todos los miembros, toditos, al lobo enamorado. Llenó las hojas de rojo, los conejos bebé que pasaban; el rojo le parecía un color bonito, tan lindo que quiso pintarse hasta la capucha. Ese fue su primer crimen de una larga serie de crímenes en serie -por eso lo son; van seriados como familias de preciosos patitos que desfilan-.


Ella empezó a disfrutar de ello, mucho, mucho, y no hubo un lobo que no se follara y luego quedara sin vida. Y todo el bosque acabó colorín colorado.

8 comentarios:

Miguelángel Pegarz dijo...

Un relato muy bestia con un toque psicotrópico.

yo, la reina roja dijo...

Es que la vida es una gran bestia parda, ¿no?

Kalonauta dijo...


¡Ondia! Me has dejado de piedra, Reina Colorada... Como de costumbre, haciendo honor a tu nombre: "¡Que le cooorten la cabeza!" ;-)

En serio, eres tremendusca, Carolina (Y que conste que no suelo dispensar este adjetivo a la ligera; sólo a las que se lo merecen de verdad). :-)

Te lanzo un besito, pero a distancia, no sea que se vaya a manifestar de pronto tu alter ego, la Mantis en Serie...

P dijo...

Me encantan tus propuestas. El relato sólo tiene un pero... "comiéndose el dulce sexo de ella"
Podrías haber llegado más lejos con un algo más de pimienta y un poco menos de corrección.

Además, de dulce nada.

http://www.youtube.com/watch?v=NXFU6ZPght8

yo, la reina roja dijo...

Gracias, Kalonauta. Nunca me habían llamado eso.
P, siento que igual se haya quedado algo "soso". No sabes cuánto te agradezco el vídeo. Me he reído un jartá.

moscardon diesel dijo...

colorín colorado, que en este cuento se ha follado...

yo, la reina roja dijo...

Uy, qué gracioso. :)

dEsoRdeN dijo...

Se folló incluso al lobo aquél travestido con filia por vestirse de abuela...?