viernes, agosto 02, 2013

CUOTAS DE VERANO

 “La noche inventada”, ANA D

¿Qué hará con nosotros el verano
cuando nos pongamos el invierno
sobre los hombros?
Todo tan incierto: tú, yo, el camino…
Se me olvidan las cuotas
que habremos de abonar
cuando haga frío,
cuando ya no nos tengamos.
Y sé que hemos hablado
de no hacer planes.
Los trazados son para los mapas,
para las gentes de ciencias,
para los que observan metódicos
la caída de una gota.
Pero nosotros mordimos
la fruta de la literatura,
dibujamos laberintos
y cuando llueve no contamos;
nos empapamos como los niños suelen.
Espero que podamos pagar
debidamente las cuotas del verano
cuando nos pongamos el invierno

sobre los hombros.


*Foto: Juan Terol.
Imagen y texto pertenecientes a nuestro proyecto "Portrait Sounds" (retratos musicales de la escena valenciana).

6 comentarios:

Miguelángel Pegarz dijo...

Maravilloso texto, más apropiado para dentro de un mes, cuando este poema cobra más realidad.

yo, la reina roja dijo...

Miguel Ángel, siempre tan espléndido.

dEsoRdeN dijo...

joder, me ha encantado. Y qué nostalgia post-veraniega me ha entrado en pleno verano...

yo, la reina roja dijo...

Gràcies, bonic!

Kalonauta dijo...


Muy bonito...

Para mí el poema es más pertinente ahora en agosto, porque yo soy más de los que buscan certezas, de los que no se meten bajo la lluvia si no están seguros de que no van a pillar luego un resfriado. En otras palabras: mientras a algunos este poema les sugiere el dolor del invierno, a mí me sugiere el dolor del verano.

Lo que comentas de abonar las cuotas pendientes me recuerda una entrada de mi blog que escribiré en un futuro no muy lejano, relacionando el tema de tu poema con el de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera... Creo que la voy a titular "Huella Sentimental", y no tengas la menor duda de que te enlazaré.

Besos de parte del Hombre Mixto (60% Ciencia, 40% Literatura)

pris dijo...

qué bonitos son los veranos. qué brillantes y qué vivos. sólo_ siempre_ un defecto; la certeza de que le sigue, hagamos lo que hagamos (y cuánto más hacemos más rápido llega en su trepar por la espalda)la oscura muerte del invierno a pesarnos sobre los hombros.
pero qué demonios... que viva la fruta de la literatura. al fin y al cabo, a quién le interesa perder el tiempo contando cuántas gotas caen durante el otoño?