martes, mayo 28, 2013

EL DÍA QUE ENTRÉ EN LA BARBA DE UN SEÑOR

El día que entré en la barba de un señor me pasaron algunas cosas que calificaré de fenómenos raros. No mentiré: era un perilla suave, de las que se llevan ahora, no daba sarpullidos ni pinchaba. Imaginaos una barba como os imagináis el concepto de un árbol o una casita.

La tarde de antes, había recibido una invitación muy especial con un sello de lacre y esas cosas antiguas, bueno, mejor diré vintage, como la barba. ¡Nunca me habían invitado a entrar en una barba! Mi imaginación comenzó a agitarse, ya la conocéis: ¿Qué vestido ponerme para la ocasión? ¿Debía llevar un regalo especial? ¿Cómo habría de sentarme? Sabía tan poco de cómo actuar en la barba de un señor...

En resumidas cuentas, entré con paso firme en aquella perilla que tenía fácil acceso, sin vallas de las que hacen buenos vecinos. Unas lucecitas iluminaron el camino, el cual  estaba lleno de flores, pongamos que eran margaritas, que se me antojan también muy retro.
Llegué al gran salón de la barba y allí había una amplia variedad de licores ya servidos. Como nadie aparecía, comencé a beber hasta que me emborraché. Bailé sola, hablé sola, en fin, todas las actividades que suele hacer un alma embriagada. Creo recordar que le pregunté a un espejito mágico que quién era la más bella del lugar o tal vez solo me pinté la raya de ojos. Allí pasé unas horas, probablemente 12, hasta que el sol hizo toc-toc en mis párpados. Los abrí y vi que todo estaba limpito; fuera el alcohol. Tenía un copioso desayuno a mi disposición preparado en una vajilla muy mona de porcelana de la que debe de usar la realeza. Junto a unos cupcakes y una fuente con lichis, otra carta en la que leí sin entender nada, de nada, aunque en castellano muy plano. Os la adjunto por si quisierais ayudarme con la traducción:

"Señorita, la barba está encantadísima de haberla acogido en su fiesta pero usted debe abandonarla en el plazo de unas horas. Puede tomar un baño caliente antes, si lo desea, y hasta fumarse un pitillo en el porche, pero después, deberá salir para siempre. Gracias por su compresión".

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*Hoy no acompaño mi post con foto sino con la música del grupo Megaphone Ou La Mort, quienes acaban de sacar disco nuevo, A Silent Language. Démosle al "Cowboys And Aliens".

5 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

¿Y entraste en la barba así sin más, a pelo?

Miguelángel Pegarz dijo...

Un relato deliciosamente subrealista, que se presta a múltiples fantasías.

Kalonauta dijo...


Es que la ocasión la pintan calva, y ella no tiene un pelo de tonta.

yo, la reina roja dijo...

Sois cojonudos; gracias por vuestros chistes capilares.
Gracias especiales, Miguel Ángel. :)

dEsoRdeN dijo...

Siendo así, pelillos a la mar. Pero cuando las barbas de tu vecino veas cortar...