jueves, noviembre 22, 2012

CARPE DENIM

Supongo que te vi
allí sentado, en tus vaqueros
y no pude resistirme.
Ese aire de chico imposible,
ese mirar gamberro
como de anuncio de Levis.
Bebías y fumabas
y decías cosas normales
pero aquellos ojos,
aquellos gestos de bohemio
del siglo XIX
en una terraza del centro ciudad
me arrastraron a tu mesa.
Y  a bajarte los vaqueros
cuando la calle rebosaba noche.
Y a cantarte de lejos
canciones feas y sin rima
como en todos los malos amores
que comienzan y acaban
bajando unos vaqueros.



8 comentarios:

Cybrghost dijo...

Si dan para que a artistas como tu le salgan cosas como estas ya valen para mucho.

yo, la reina roja dijo...

Jo, vaya piropo. Gracias, Cybrghost!

Kalonauta dijo...


¡Uau! Me ha costado varios días recuperarme de la impresión de tu anterior entrada... Ésta está muy bien, pero me gusta más la de la Fruta.

Tal vez ésta no me guste tanto sólo porque estoy un poco celoso del chico de los vaqueros. Tal vez sea porque tengo Nostalgia de ti sin haberte tenido nunca. Es todo bastante raro.

Si eres como tus poemas, entonces eres deliciosamente agridulce. Y agridulcemente deliciosa. Y eres azul, definitivamente azul, como la Nostalgia. Y como los vaqueros.

yo, la reina roja dijo...

Bueno, Kalonauta, por partes. El poema es absolutamente ficción y basado en un encuentro con una etiqueta de mis pantalones; fue la visión de "denim" que me sugirió el juego de "carpe díem", "carpe denim". Un fogonazo más basado en la llama de las palabras que en la realidad de un supuesto chico con vaqueros. La canción fue más elaborada, más llevado de la mano de la palabra precisa, el estribillo...
Me alegra que vengas a comentar, mucho mucho. Gracias.

Gregorio Gabiria dijo...


Pienso que los amores no comienzan ni acaban; nos subimos a su tren y permanecemos en él las estaciones que nos de la suerte...
El azar puede hacer que coincidamos en un vagón o en una terraza que rebose noche... ( ¡ Bella imagen, Reina roja ! )

Kalonauta dijo...


¿Así que no había tal chico? En ese caso estoy celoso de tus pantalones. ;-)

Las palabras, las palabras... ¡qué gran regalo! Nuestras palabras son un reflejo de nuestra Belleza interior, aunque más puro y refinado que el original... Y aunque no contemos con ellas una historia real, si hemos empleado un tiempo en escogerlas con cuidado, siempre dejan traslucir algo de la Verdad que hay dentro de nosotros.

Ficción o realidad, tengo que confesar que estoy prendado de tus palabras. Ya sé que a veces es más fácil quedarse prendado de las palabras que de las personas, pero ten por segura una cosa: tendrías que ser la mejor poetisa del mundo para caerme mal como persona. :-)

Y en cuanto a venir a comentar, para mí es un auténtico placer: con entradas como éstas, los comentarios se escriben prácticamente solos.

yo, la reina roja dijo...

Inexorablemente, tras los pretextos (etiquetas de ropa, por ejemplo) hay sentimientos, chispazos, venitas... Pero todo en pro de la escritura, al menos para mí. Vaya, Kalonauta, ahora no sé qué quiero ser más, si mejor poeta o mejor persona! Ummmm...

yo, la reina roja dijo...

Gracias, Gabiria! A mí es que la noche me "difunde", je je.