martes, agosto 21, 2012

RARA INDIFERENCIA

Encuentro
un pequeño placer
al pensar en ti
con indiferencia.
Sé que suena raro
y no me creerán;
pero el gustito
yace sobre todo
en decirlo,
poner en palabras
que me importa
mucho más
lo que tenga que decirme
el vecino del séptimo,
aquel que ahora mismo 
no tiene ni acento,
ni sexo ni cara.
Poner en palabras
que ignorarte
es una gran fuente
de felicidad.
Que ni los amaneceres
ni toda esa mierda
de los arbolitos floridos,
ni ponerse muy zen.
Y que no sé ni cómo
empieza, hará unas horas,
quizás unos meses,
este suspiro de poema.




8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Y que haya veces en que parezca que vaya a ser imposible la indiferencia!
Gracias, gracias, reinaroja

M.G.

Sico Pérez dijo...

A veces pareciera que el único sentido subyace en figurar esos sollozos, esos suspiros, poniéndolos en palabras. Es curioso, pero a veces es un grato consuelo!!!! Mierda, me hiciste poner muy llorón!

pris dijo...

qué tendrán las palabras, que materializan, que convierten en real lo que se escribe con ellas... detienen ruedas de pensamientos sin fin fijándolos en papel. Incluso puedes llegar a creérterlas, convencen.

yo, la reina roja dijo...

Las palabras son todas expresivas en potencia, lo complicado es seleccionarlas y juntarlas "debidamente". En eso estamos... :-)

Lucita dijo...

Las palabras, que regeneran y se encallan, para bien, para aliviarnos de tanto que a veces, ni imaginamos. >Gran poema, querida reina.
Besos

yo, la reina roja dijo...

Gracias, Lucita, muchas gracias.
Al final, a mí lo que siempre me interesa con estos pretextos es el poema, su construcción. :-)

Manuel dijo...

Hola Carolina, soy Manu (no sé cuál será mi identidad al entrar con mi cuenta de Google, ¡qué misterio!).
He leído bastantes entradas de tu blog y muchas me han gustado; mucho. Ésta en concreto, además, me ha producido un efecto rarísimo. Fíjate, podría haberla escrito, refiriéndose a mí mismo, e incluso por las mismas fechas, una mujer a la que, entre otros incordios, le escribí,durante esta primavera y verano, hasta su indiferencia final que adornó previamente con un uso avezado de la palabra "mierda", algunos haikús, empleando impúdicamente amaneceres, arbolitos floridos, zen y hasta, perdóname la cursilería, lunas llenas.
En fin, parece que la vida está llena de avatares.
Un abrazo.

yo, la reina roja dijo...

Hola, Manuel. Bienvenidísimo.