miércoles, agosto 22, 2012

ESCENA DE CIUDAD

El cielo era azul clarito como una gran blusa azul clarito tendida encima de los viandantes
Los pájaros (indefinidos, pero suponemos que un buen puñado de gorriones, que son los pájaros por excelencia en las ciudades españolas) cantaban como en todas las canciones infantiles.
Las abejas polinizaban jardines secretos y los jardines secretos tenían las puertas cerradas para que diera más gana saltarlos, conquistarlos y, tal vez, domir en ellos.
Y allí estaba, lo que parecía una pareja de novios, tomando unas cervezas. Él más alto, ella más baja, como suele ser lo normal. Nada llamando la atención. En un momento dado en que él flirtea (descartada la opción de noviazgo porque el flirteo no es una práctica común en las relaciones estables) ella sentencia:

-A ver, tú y yo somos como un jarroncito de porcelana junto a un recuerdo de Teruel.

-Mmm (reflexivo). ¿Por qué lo dices?

-Pero, ¿no es evidente?

-Pues, bueno, no sé, como todos. Si quieres decir que somos distintos, es lo normal, ¿no?

-Insisto: imagina una estantería. ¿La tienes?

-Sí, claro. ¿De qué color?

-Eso da igual, hombre. A ver, pongamos, blanca.

-¿Blanca? Vale, ya visualizo. Le da un trago a la cerveza. Pausa. ¿Quieres otra?

-Bien, pídeme otra.

Él hace el gesto al camarero. Ella prosigue la descripción.

-Vale, somos como un jarrón súper delicado, con flores... con nenúfares junto a un souvenir de Teruel, no sé, como una pequeña pata de jamón o algo así.

-¡Pues a mí me encanta la porcelana y el jamón! ¿Qué tiene de malo?

-Ay, ¿es que no puedes abstraer? ¡Es lenguaje figurado!

-Lo intento. Pausa. ¿Y, se puede saber quién es el jamón? ¿Tú o yo?

A ella le da la risa. Él se contagia de la risa. Uno de los gorrioncillos cantores se caga en la mesa.
No hay un eclipse ni nada, es un día normal. Los jardines secretos siguen cerrados para que las ganas de entrar sean proporcionales. Un dios o unos platillos voladores transparentes deben de haber retirado la blusa azul clarito del tendedero porque comienza a llover. Pero no significa, como en las películas, que la escena sea triste sino que es lluvia de verano y ya.


8 comentarios:

maria dijo...

me encanta!...

maria dijo...

me encanta...

dEsoRdeN dijo...

lo importante en la vida son los pequeños detalles que convierten lo cotidiano en algo digno de relatar...

(me ha gustado, sí)

yo, la reina roja dijo...

Gracias, María y desorden.

Nacho López Murria dijo...

qué fácil es confundirse y qué difícil entenderse

yo, la reina roja dijo...

Supongo, Nacho, pero el lenguaje lo complica todo mucho.

Ana dijo...

No sé quién era el jamón, pero me quedo con él...y, vaya, la cerveza que era la visitante muda tampoco tenía mala pinta.

yo, la reina roja dijo...

Yo tampoco sé quién era el jamón!!!