miércoles, agosto 08, 2012

LOS 100 METROS ONÍRICOS

Le dije, tomé aire y le dije: “¿Hombre, tú te correrías unos metritos conmigo?”. Y él me contestó: “Bueno, no quiero ser maleducado pero ¿has visto mi condición física y mis medallas?”. “Sí, sí, si no pretendo ganarte ni nada”.  
Faltaría más. Una blanquita sin entrenar, que se cansa dando la vuelta a la manzana, retando al gran Bolt. Pero, ya que estaba soñando, quería aprovechar para correr con él: “Mira, sólo quiero correr junto a ti, por el gusto de hacerlo. Evidentemente, tú te ajustas a mi paso. Yo soy sólo una poeta, sin siquiera llegar a la altura del gran Píndaro, Zeus me libre. Sólo quiero, hoy, estar aquí a tu lado y correr contigo. Para que te quedes más tranquilo y veas que no estás abusando de mí, tú debes escribir un poema al finalizar la carrera”. “¿Así intercambiamos papeles?”- me preguntó con esos ojos bellos como dos anillos alrededor de un planeta lejano. “En efecto, yo corro y tú escribes”- sentencié.
Así que, en sueños, pude correr junto al animal. (Quisiera aquí llamar a Bolt "animal" y concentrar todo el sentido afectivo del término). Y como era un sueño, salimos de la pista y corrimos por los Campos Elíseos y saltamos un charco y seguimos corriendo por Chile, de Norte a Sur, y me dio la mano y nos plantamos en la Vía Augusta y creo que le pasé una cabeza, y la giré risueña sabiendo que hacía trampa, y luego me dio mi poema (aún no lo he leído, que lo guardo dentro del calcetín para leerlo más adelante) e intercambiamos e-mails y espero que me escriba. Ah, también me besó y fue fantástico, con fuegos de artificio y todo eso.

2 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

qué bonito. Me cae superbien este loco...

yo, la reina roja dijo...

A mí también me cae así.