sábado, agosto 20, 2011

ROSTRO FAMILIAR (desenlace)

“¿Quiere tomar algo con el café? Tenemos una deliciosa tarta de frambuesa”, observé en voz alta para que el mensaje llegara al comedor. Como nuestro invitado asintiera, la saqué del frigorífico y busqué el cuchillo cortador para hacer las porciones. No me conformo con cualquier cuchillo pues los poco afilados acaban por echar la tarta a perder, además, mi pulso ya a estas edades no es muy bueno.
Desde la cocina oí los pasos de Isabel escaleras abajo, pues los escalones crujen como mis costillas y, de repente, el silencio se transformó en un grito gutural y rojo como la frambuesa que estaba pegada al cuchillo de cocina. Casi sin poder reaccionar, recordé el nombre del pintor, cuyo retrato más caro se encuentra en mi habitación museo: se trata de José Roser, retratista de la policía criminalista. Conocí al pintor en una exposición en la que me confesó que no entendía, con tanto adelanto tecnológico, la realización de retratos pictóricos por parte de los artistas, así, de manera gratuita. No, a menos que fuera un retrato robot. Pintar caras por pintar caras, por recrearse en una destreza de pintor cuando esa labor la puede bien hacer una cámara fotográfica digital. Pero hacer retratos de criminales, intentando además captar su alma –o lo que fuera que tuvieran…-, eso era distinto. De hecho, su labor era importantísima para dar con el fugado, pues Roser reflejaba todo el carácter en los retratos siempre que se tuvieran rasgos psíquicos. Hasta tal punto el pintor entraba en el espíritu del criminal que la Criminalística lo había contratado extraoficialmente -esto lo dijo muy lleno de orgullo- supliendo él mismo la labor del programa informático “Facette”.
El cuadro que le compré esa noche era el retrato robot de un asesino en serie que mataba gente anciana y adinerada. No se llevaba nada de sus patrimonios, sólo entraba en los hogares pacíficamente, para ganarse la confianza de sus víctimas. “Hasta tomaba café con los futuros muertos”, había dicho Roser entre risas.


2 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

la vida te da sorpresas...

yo, la reina roja dijo...

Algunas mortales.