domingo, julio 03, 2011

AMOR CRUDO

Lo quería tanto que no soportaba su desdén. Lo quería tantísimo que necesitaba que no existiera pues el concepto de él existiendo sin ser suyo se hacía insoportable. Entonces decidió que lo mejor era hacerlo desaparecer completamente. Ella, que no era capaz de matar una mosca. Pensó: "Deberé empezar, entonces, por ser capaz de matar una mosca".
Así que capturó una con el periódico del día y se aseguró de aplastarla con precisión contra la ventana. Pero no era suficiente. Aún no era capaz de hacerle daño a él. Así que cazó una lagartija del solar de enfrente y, con mucho dolor de corazón y un cuchillo, consiguió partirla en dos. La cola aún se movía cuando la tiró a la basura. Pero ni siquiera se atrevía a tocarle un pelo a su amor, por lo que pensó que debía matar un gato. Cogió a un gato tuerto de la calle engañándolo con migas de pan y, mirando a las nubes, lo lanzó desde la azotea. Después consiguió matar: un perro, un carnero, una vaca, un caballo y, según las noticias locales, mató a la única jirafa del zoo.
Pero aún no era capaz de hacerle daño a él. Y pensó: "Si no soy capaz de hacerme daño a mí misma, ¿cómo voy a hacerle daño a él?”
Así que, con mucha pena, se cortó la lengua. Pero no fue suficiente, y siguió con las piernas. Y, para cuando ya era tanto el dolor físico, que se había conseguido olvidar de aquél −aquél era sólo una mancha de licor en la servilleta (nada irremediable)− justo en ese momento de iluminación, se guillotinaba las manos, y ya no pudo correr a pedir ayuda ni salir a abrir la puerta ni siquiera pudo balbucear pues era sólo un triste trozo de carne.

7 comentarios:

Panic dijo...

Qué bueno!! me ha encantado.

yo, la reina roja dijo...

¡Me alegra!

Anónimo dijo...

Plas, plas, plas!! (aplausos de María)

yo, la reina roja dijo...

Merci!

Nacho López Murria dijo...

bien!muy bien!

dEsoRdeN dijo...

Hay amores que descuartizan...

yo, la reina roja dijo...

Gracias, Nacho. Pues sí desorden, y que desintegran.