domingo, octubre 25, 2009

Niños desteñidos

"Spanish Coast", Iggy Pop (Préliminaires)

Dolores llora. Dolores no llores. Dolores llora aunque no veo que le caigan lágrimas; Dolores sólo pone muecas y sonidos de queja. Su boca quiere ser una campana. Ahora se ha calmado con un vasito de plástico que contiene agua. Si no lloras le diré a tu hijo que venga a verte esta tarde, ¿me harás caso? José se sujeta las manos. Tiene un sello de oro en su dedo anular, con sus iniciales grabadas haciendo una cenefa. Se le resbala. Antes le venía justo y no entiende cómo ha llegado a tener un hueco entre el anillo y su dedo enjuto. Se le salen las venas por la piel curtida. Se toca las manos porque sus manos tienen aún vida. Y Parkinson. José tiene la cabeza baja. Los girasoles secos se parecen a José. En qué piensas, ¿abuelo? José dirige la mirada a los zapatos, luego a la mujer que le preguntó algo. En mis zapatos. Creía que Él estaría mejor sin cordones, por eso estos zapatos, así es más fácil para Él. Las enfermeras preparan la merienda. A ver, Consuelo, cariño, ¿qué quieres? ¿Zumo o yogur? Aún tienen la suerte de poder elegir entre zumo y yogur, y sus manos aún quieren sujetar la cucharilla o en envase y no derramarlo por el suelo. Les daría la misma vergüenza que cuando se cagan encima. Las enfermeras los tratan con afecto. No te me quedes sin merendar, ¿eh, Vicentillo? Vicentillo cuenta ahora 91 años y 9 meses y un carrito para empujarse. A sus ojos les ha dado por estar ciegos y si los miras sólo ves un tono mate, como a punto de explotar en llanto. No hay niños esta tarde viendo a los ancianos, es sábado. Estarán jugando en el parque con otros niños de su edad. A aquellos les dan la merienda y les muerden las mejillas a besos. Estos niños no juegan, se desvanecen como sombras, como fotos de los años 50, amarillos, con dolor súbito por lo que fueron ayer. Dolores estaba llorando. Sigue llorando sentada en una silla de ruedas, a un lado del pasillo; se queja de algo como si hiciera las veces de campanario. Dolores es un campanario en el pueblo de los niños desteñidos, desvalidos, que no juegan a nada.

2 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

Triste final para una infancia eterna, el de los humanos...

yo, la reina roja dijo...

A mí me despierta melancolía.