lunes, agosto 31, 2009

Poca cosa

A veces mi cuerpo
cabe en la nevera,
junto a las verduras,
bajo la fiambrera.
Quién puede querer
un cuerpo así, pequeño,
con torrentes inflamando
pulso, tejido, vena.
Le gusta a mi cuerpo
hacerse pequeño,
que todo asombre,
que dé frío,
y hasta que duela.
Qué importa que nadie
quiera mi cuerpo
si lo abraza la sombra.
Es verdadera
esta insignificancia
que cabe en la nevera.

4 comentarios:

dEsoRdeN dijo...

Me gustan más las carnes naturales que las congeladas. Y los cerebros, ya ni te cuento...

yolareinaroja dijo...

Ole, comentario.

Mil Violetas dijo...

el frigorífico solo sirve para conservar. La piel, los órganos,y hasta dentro de una muerte, alargar la vida...

Besos

yolareinaroja dijo...

Curiosa la participación en esta entrada...