jueves, enero 29, 2009

Para vosotros

Estoy sentada en la mesa de la terraza con dos hombres. El hombre 1 se ha cortado el flequillo y lleva un pañuelo palestino. Desgarbado. El hombre 2 acomoda su intrínseca elegancia a la silla. Parece que hoy tiene unas décimas de fiebre. Quiero a estos hombres y se me ocurre que deberíamos casarnos los tres, una boda a tres, con tres anillos.
Conozco al hombre 1 y al hombre 2 de la facultad. Estudiábamos juntos Filología. Conocí al hombre 1 con la cabeza rapada y dijimos Hagamos una revista y luego no hicimos la revista pero nos hicimos amigos. El hombre 2 me pidió los apuntes de Literatura hispanoamericana en una clase con gradas: Pero no los vas a entender, que mi letra es horrible. Sí, sí -amable- la entiendo, gracias.
Tomamos unas cervezas en la terraza Sol i lluna -homenaje-. No hace frío. El hombre 1 nos entrega un ejemplar de su nuevo libro a cada uno . Siempre estamos rodeados de literatura, pienso. Es un libro bonito. Me hace ilusión, por él. Aún no lo he leído pero es bonito porque es una edición sencilla de Siruela y el hombre 1 siempre ha querido una edición digna desde que escribe. Una vez leí un manuscrito del hombre 1, con extraños nombres de personajes, como Sail o Yerán, o algo así. Desde entonces el hombre 1 ha escrito mucho, también el hombre 2 -sé que sonetos-, y yo también he escrito mucho, a veces como liberación, otras como enfermedad.
Me casaría con estos dos hombres, a la vez. Sé que es una idea rara pero nuestra relación también lo es. Sin embargo, también me gustaría alejarme de ellos. Es una idea totalmente opuesta. Me gustaría romper el vínculo, recordarlos así, en una mesa, alegres, en la plenitud, no hablar más de libros, no escribir más, que no me vieran envejecer, no verlos envejecer, vivir ahora y que no existiéramos dentro de 20 años.

7 comentarios:

María dijo...

Hombre 1 y hombre 2 deben envejecer, equivocarse, acertar, quemarse al sol, dejar estar o apasionarse por la literatura. Porque hombre 1 y hombre 2 están vivos.
Los personajes hay que recluirlos en los libros protegiéndolos de la vida que los destruye y los humilla, los hace desvanecerse. Entre las páginas consiguen desarrollarse sin la inconveniencia de las casualidades, alcanzan la abstracción justa para no deseparecer jamás.

Aunque los días a veces se almacenen como volúmenes en las estanterías, la vida es otra cosa distinta de los libros. A veces, hasta es mejor.

Además,¿cómo meter a esos dos individuos en tu pequeña casa de 30 metros?

yolareinaroja dijo...

Qué bien lo has explicado, María.
Claro, es que en realidad yo no quiero meterlos en mi casita, pero sí en mi páginas.
Bienvenida y besos.

Ale dijo...

que chula la foto!

Kraichek dijo...

bonita manera de no querer romper lo que tienes ahora, ¿será el miedo se agarra de nuestro cuello y nos hace pensar asi?
me ha gustado tu texto.
besos

txe dijo...

jules et jim?

coincido en lo de la foto.

yolareinaroja dijo...

La foto es de un reencuadre y cambio de color a partir de una foto muy chula de mi batería, Juan Terol. Ésta que véis está reciclada. Las suyas son todas espectaculares.
Gracias por vuestra visita.

wrutuu88uu dijo...

mi hombre 1 es como el tuyo... el hombre 2 es odontólogo uno muy tierno y sexy... realmente me gustaría que algún día pudieramos sentarnos los 3 a beber una cerveza y proponerles lo mismo... quiero casarme con los dos.

Siento que soy yo quien platica esta historia... sólo que en la tuya hay más estilo y mejor grámatica XD Saludos