miércoles, noviembre 19, 2008

Inspiración de mierda

Cuando entré en casa entré pensando en escribir. Tiré la chaqueta por el suelo y los zapatos por las escaleras. Corriendo, con el boli en la mano, pregunté por la casa si había alguien.
Calíope me había dejado una nota, que necesitaba un vestido para una cena y que estaba en Zara. En el cuarto de Clío vi que no estaba su bolso y me acordé de que Clío los miércoles tiene posgrado en la universidad. Erato, Euterpe y Terpsícore, como de costumbre, estaban de noche Erasmus, siempre igual estas tres, cantando y bailando su falso flamenco a los guiris de turno para tirárselos.
Tampoco encontré por la casa a Polimnia, es verdad, joder, si tiene el turno de tarde en Mercadona. ¡Talía, Talía! -ya me estaba poniendo nerviosa- ¿dónde coño te has metido? Y en la habitación de Melpómene me encuentro a Talía en coma y Melpómene llorando con una mueca del Guernika. ¡Pero qué ha pasado?! -le pregunto, loca, e ignorante de todo-. ¡Juan, Juan tiene la culpa de todo! (Siempre hay un Juan.) Juan se ha ido con otra y la pobre Talía no lo ha soportado. Mira, se ha tragado una caja entera de tranquimazín. ¿Y las demás?! -le digo- ¿no has llamado a ninguna?! ¡No me ha dado tiempo! -me grita la pobre Melpómene entre convulsiones y gotas tibias.

Entre tanto, en la terraza, Urania está con su telescopio buscando un planeta nuevo y sin coscarse de nada.
Para una musa en condiciones que me encuentro, y encima me da una inspiración de mierda. Para llorar.

12 comentarios:

juan rafael dijo...

No es una casa: es un caserío.

Anúnciese aquí dijo...

Ay pobre Talía!

yolareinaroja dijo...

Sí, pobre, la he resucitado. Ahora sólo está en coma.

Ale dijo...

brillante

Versosoy dijo...

Reconozco que siempre me he hice un lio con la mitología y en general tengo mezclados en un cóctel explosivo a todos los dioses griegos, romanos, vikingos...Por eso reconozco que tras una primera lectura para poder coger del todo el juguillo he ido buscando una a una a las diosas y releyendo. Y solo puedo quitarme el sombrero ante tu musa y reir, de veras. Aqui dejo un abrazo cósmico.

yolareinaroja dijo...

Reconozcámoslo: una décima musa sería Wikipedia.
;-)

an dijo...

plas plas plas plas plas plas plas plas plas plas plas ... buenísimo!

dEsoRdeN dijo...

No desesperes, reina roja. Ya sabes que las musas son como los gatos: van a la suya, pero cuando vienen a hacerte ron-ron, no hay quien pueda resistirse a ellas. aMUSIng... ;P

el angel de las mil violetas dijo...

vaya, pues si que tiene que ser grande el piso porque vivis unas pocas...Espero que se recupere pronto.
Besos.

Dante dijo...

Si es por conocimientos de mitología, yo estoy mucho más perdido que versosoy. Cero. Un cero bien grande en el tema. Pero no pude dejar de leer hasta el final el relato y me pareció genial, jaj. Por tratarse de una inspiración de mierda, se puede decir que está impecable. Dejo un beso.

txe dijo...

la única musa que hay en mercadona es la mayonesa. (Musa)

oye, que gracioso, que buena idea.

Agustín S.A. dijo...

muy bueno, malditas musas! siempre se van con otro!

la casa de las musas... lo que darían muchos por vivir ahí!

besos